Cuando uno pasea por las calles de Salamanca se encuentra de repente con una casa de estilo plateresco, que tiene labrada sobre su fachada una calavera. La casa se denomina "Casa de las Muertes" y contiene algunas leyendas en relación con su nombre.
Lo mas probable es que ninguna de sus leyendas sean ciertas y que el nombre de la casa se deba a que la calle donde esta situada se llamaba en 1753 calle de las Muertes.
La mas conocida es aquella que cuenda de D. Diego y Dña. Mencia. Era D. Diego un caballero arrogante que ejerció de soldado y poeta, tan famoso por sus galanterías con las mujeres, como con sus duelos de espada con sus maridos.
El destino quiso que D. Diego se enamorara de una joven muchacha recien salida de un convento y cuyo nombre era Dña. Mencia. Tras el matrimonio entre ambos, la personalidad dulce, tímida e inocente de Dña. Mencia se transformó en picardía y coqueteria con todos aquellos hombres que se acercaban a ella.
Tras la marcha de D. Diego a la guerra, Dña. Mencia no dudó en buscar consuelo y amor en tres hombres, cuyos romances eran la comidilla de la ciudad.
Al regresar D. Diego a su casa y conociendo la licenciosa vida de su esposa, decidió tomarse la justicia por su mano y urdió una cruel venganza para vengar su honor, tanto con los tres amantes de su mujer, como con ella misma. D. Diego fingio que durante unos dias, se ausentaria de su casa para acudir a una partida de caza. En su fingida ausencia, vigilo su casa y fue ajusticiando uno a uno a los tres amantes que acudian a ver a su mujer.
En su duelo con el tercer amante, D. Diego recibio una herida de muerte, pese a ello, se presento ante su esposa. Al ver Dña. Mencia a su esposo herido, comprendio lo que estaba sucediendo y adivino las intenciones de el. Cayo ante el de rodillas pidiendole perdon, pero D. Diego se acerco a su esposa y la agarro fuertemente por el cuello, ahogandola. Pese a la perdida de sangre y a la agonia que le producia la herida, D. Diego siguio apretandole fuertemente el cuello hasta producirle la muerte.
A la mañana siguiente los vecinos, encontraron los cuerpos de ambos sin vida, con las manos de D. Diego alrededor del cuello de su esposa y en medio de un gran charco de sangre.
Al regresar D. Diego a su casa y conociendo la licenciosa vida de su esposa, decidió tomarse la justicia por su mano y urdió una cruel venganza para vengar su honor, tanto con los tres amantes de su mujer, como con ella misma. D. Diego fingio que durante unos dias, se ausentaria de su casa para acudir a una partida de caza. En su fingida ausencia, vigilo su casa y fue ajusticiando uno a uno a los tres amantes que acudian a ver a su mujer.
En su duelo con el tercer amante, D. Diego recibio una herida de muerte, pese a ello, se presento ante su esposa. Al ver Dña. Mencia a su esposo herido, comprendio lo que estaba sucediendo y adivino las intenciones de el. Cayo ante el de rodillas pidiendole perdon, pero D. Diego se acerco a su esposa y la agarro fuertemente por el cuello, ahogandola. Pese a la perdida de sangre y a la agonia que le producia la herida, D. Diego siguio apretandole fuertemente el cuello hasta producirle la muerte.
A la mañana siguiente los vecinos, encontraron los cuerpos de ambos sin vida, con las manos de D. Diego alrededor del cuello de su esposa y en medio de un gran charco de sangre.